diciembre 23, 2010

Feliz Navidad Para Todos

Scrooge Yourself...!!!
Esta semana, el novel ciudadano Kevin Araujo Aroni (18) fue protagonista de una de esas historias que pudieran hacer creer a muchos que los sueños sí se cumplen en Navidad. Como tengo la intuición que Uds., mis informados lectores, no son ajenos a los pormenores de la noticia, me limitaré a decir que el joven ascensorista que trabaja para Saga Falabella ha sido ascendido (esta vez no sólo de piso, sino también de cargo) por sus empleadores. A partir de ahora, Kevin el honrado, se desempeñará como empleado del área de informática del referido centro comercial, y todo gracias al gesto rarísimo, atípico, casi extraterrestre que lo llevó a devolver un “canguro” con S/.100,000 a su despistado dueño que lo dejó olvidado en el baño del mencionado establecimiento.

Mas, como en todo historia de Navidad al mejor estilo de Charles Dickens siempre tiene que haber un Scrooge (“mezquino”, “tacaño”), el dueño del recuperado botín no atinó sino a recompensar al muchacho con S/.100 como una muestra de su “agradecimiento”. Muchos se han aventurado a preguntar a estas alturas qué hubiera pasado si el joven hubiese sabido que el canguro albergaba dicho contenido (él mismo ha referido que lo ignoraba ya que jamás lo abrió). Yo, en cambio, me planteo una pregunta más interesante: qué hubiera pasado si el NO lo hubiese encontrado? Habría corrido el dueño del dinero con la misma suerte?

La Navidad está a la vuelta de la esquina y yo prefiero quedarme con el final feliz de esta historia: en un gesto por demás alentador, las autoridades de la Universidad Católica han ofrecido a Kevin costearle los estudios de preparación en su Centro Pre-universitario. Del mismo modo, en una ceremonia pública, las autoridades de la Universidad San Ignacio de Loyola otorgaron a Kevin una beca completa a fin de que estudie la carrera de Ingeniería de Sistemas que tanto deseaba seguir. Por si fuera poco, el premio lo recibió de manos del mismísimo Mario Vargas Llosa, quien casualmente se hallaba presente como parte de un homenaje organizado en su honor por dicha casa de estudios.

Y aunque no han faltado las voces suspicaces que han considerado dichos gestos como una sutil campaña publicitaria ad portas de los ciclos de verano de ambos centros de estudios, lo cierto es que no se puede negar que nuestro país sería un lugar mucho más agradable y seguro si todos pusieran en práctica más a menudo los mismos principios que llevaron a Kevin a hacer lo que hizo. Finalmente de eso se trata el espíritu de estas fiestas, verdad? De actuar con desprendimiento y, sobre todo, con aquello que alguna vez llamamos “valores”. Alguien se acuerda de ellos por estos días? 


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